Un trabajo bien natural

Para el ciudadano Jesús Hernández, no hay otro trabajo mejor que la florería, pues a sus 42 años de edad sigue desempeñando el oficio que aprendió desde que tiene uso de razón.

Y es que de lunes a domingo en el puesto “Yesua” del mercado principal de Campeche, sele ve chambeando con total dedicación, como olvidando que desde niño sufrió la orfandad.

“Desde niño aprendí un poco la florería y desde hace 25 años la ejerzo para sostener a mi familia”, dijo.

Si bien el oficio depende de muchos factores como la atención y la variedad de los productos, Hernández detalló que además de los arreglos tradicionales y de los ramos convencionales, también se ha especializado en la creación de imágenes hechas con flores.

“Hago desde un cisne, un pollo, un perro, un caballo, un chamaquito, de todo lo que me pidan. La verdad es que siempre me llamó la atención las figuras y aprendí solo. Primero aprendí a moldear la espuma floral y luego a dar forma con flores. Claro, no va a salir luego, luego; de los errores se aprende. Hasta ahorita no he visto ninguna figura difícil”, abundó.

Para Jesús, hacer figuras y trabajar con flores es una diversión que disfruta plenamente.

En cuanto a la venta del 14 de febrero, el comerciante explicó que ya no hay romanticismo, pues muchos han desplazado al amor por cuestiones pasajeras.

“Tenemos arreglos para la novia, amiga, amante y todo lo que venga, o sea; nos amoldamos a cualquier presupuesto. Yo sólo puedo decir a los campechanos que traten a sus parejas como si fuera la primera vez que las ven, para que ese amor no se acabe. A veces las flores dicen lo que no podemos decir con palabras, expresan los sentimientos más profundos”, terminó e florista Jesús Hernández.