Arcilla verde

La arcilla verde es uno de los remedios más versátiles que nos ofrece la naturaleza. Es un potente antiséptico, antiinflamatorio, analgésico, hemostático (detiene el flujo de sangre), acelera el proceso de regeneración celular y la cicatrización de los tejidos, remineraliza el sistema, limpia profundamente y elimina las impurezas y toxinas de nuestro organismo. Todo esto la ha convertido en un elemento imprescindible en el botiquín natural desde la antigüedad.

Todas estas propiedades se deben a la sinergia de sus componentes, una mezcla de oligoelementos en la que encuentras: Magnesio, Sílice, Sodio, Potasio, Manganeso, Hierro, Zinc…

Para su preparación y conservación es esencial evitar utensilios de plástico y metal, y recipientes esmaltados. Utilizar envases de cristal y manipular con espátulas de madera. También es importante realizar la mezcla con agua mineral o purificada, evitando el agua clorada del grifo. Opcionalmente se pueden añadir aceites esenciales y extractos de plantas para reforzar su acción terapéutica.

Es útil tener un bote de arcilla ya preparada para los pequeños accidentes caseros que pueden surgir en el día a día, siempre y cuando la conserves bien cerrada en un bote de cristal. Si tienes niños o sales de viaje llevar en el bolso un pequeño bote de arcilla te puede sacar de más de un apuro.