Autismo

El autismo se define como un trastorno neurobiológico del desarrollo o trastorno de espectro autista (TEA) que, generalmente, se manifiesta en los primeros tres años de vida del individuo en cuestión y que perdurará a lo largo de su ciclo vital.

En sí, la principal consecuencia de este trastorno es la incapacidad de comunicarse y de entablar relaciones sociales. Aunque, depende de su condición, es posible que el impedimento del desarrollo de una persona sea más leve o más fuerte. Los tipos de autismo infantil son:

—Autismo o Síndrome de Kanner: tienen una limitada conexión emocional o empatía con los demás.

—Síndrome de Asperger: poseen una alta inteligencia, poca coordinación psicomotriz, carencia de empatía y déficit en las relaciones sociales, no comprenden las ironías ni el doble sentido del lenguaje.

—Síndrome de Heller: similar a la anterior, ya que afecta al lenguaje, a la función social y a la motricidad, con la diferencia de que el individuo presenta un carácter regresivo y repentino.

—Trastorno generalizado del desarrollo no especificado: síntomas heterogéneos. Déficit de reciprocidad social, problemas severos de comunicación, e intereses y actividades peculiares, restringidas y estereotipadas.

Este trastorno y sus variantes se diagnostican a 1 de cada 68 individuos y a 1 de cada 42 niños varones (es mucho más frecuente en ellos que en las niñas), lo que resulta mucho más común que el cáncer, diabetes o el SIDA.

Generalmente, son los padres los que se percatan sobre esto, comienzan a observar comportamientos extraños en sus hijos, problemas de comunicación y pérdida de aptitudes.

5 señales de autismo

1. Comportamientos repetitivos y apego a objetos: Esta es una de las señales claves para saber que un niño no está actuando acorde a su edad. Estos, parecieran que están inmersos en su propio mundo, y tienden a organizar y reorganizar cosas de adelante hacia atrás, una y otra vez, por largo tiempo. El apego a las cosas u objetos es común en ellos. A donde quiera que vayan siempre llevan consigo algún objeto considerado para ellos importante, y si alguien más lo toca, se alteran de manera desmesurada.

2. Poca empatía: La empatía es aquel aspecto del carácter de una persona que hace que nos coloquemos en los zapatos de los demás. Pensar en cómo se sienten y por lo que están pasando. Pues este es uno de los aspectos que carecen las personas con trastorno espectro autista. Son incapaces de sentir empatía por otra persona y esto dificulta en un gran nivel sus habilidades sociales, el comportamiento y la integración social, haciendo sus relaciones interpersonales casi nulas.

3. Poca o gran sensibilidad a los sonidos: Algunos de estos individuos son altamente sensibles a estímulos externos como el sonido. Cuando sucede esto, el niño o la niña empieza a gritar, saltar, correr y taparse los oídos, repitiendo palabras sin sentido hasta calmarse, por eso, las situaciones de estrés o los conflictos pueden llegar a afectarles el triple, pues no saben manejarlas.

4. Dificultades del habla: Algunos niños, a los que se les diagnostican autismo, no desarrollan de forma correcta el habla, de manera que se les dificulta cualquier tipo de lenguaje, ya sea oral, escrito (ya mayores), o de señas. Solo balbucean de forma extraña. Se abstraen en su mundo y son incapaces de manifestar lo que les aqueja o les molesta.

5. Enfados frecuentes: Debes entender que un infante con un desarrollo neurobiológico normal, de por sí, no sabe enfrentar o manejar las situaciones incómodas, de estrés o de enfado, ahora imagina por un segundo, cómo sería para uno que padezca de autismo.

Ellos se enfadan muy seguido y hasta por cualquier cosa, y es muy difícil calmarlos. Su condición no les permite entender con acierto lo que sucede a su alrededor y tienden a alterarse rápidamente, por lo cual hay que tener sumo cuidado con el trato hacia ellos.