Autonomía

El desarrollo de la autonomía debe ser uno de los grandes objetivos de la educación de tus hijos. Si quieres que sean personas independientes, capaces de tomar sus propias decisiones, sin temor a equivocarse, debes fomentar que los niños sean autónomos y enseñarles a ser responsables. Sin embargo, el desarrollo de la autonomía y responsabilidad, a veces, es complicado y puede convertirse en un desafío para las familias y educadores.

La autonomía es la facultad que les permite ser capaces de hacer las cosas por sí mismos. Uno de los principales componentes de la autonomía es la responsabilidad.

El desarrollo de la autonomía está estrechamente vinculado al desarrollo de la responsabilidad, no pudiendo separarse de éste. Ser autónomo implica tener la capacidad de ser responsable de los propios actos y decisiones. La responsabilidad puede entenderse como la cualidad que te hace dueño de ti mismo y de tus actos. Para que los niños y niñas sean autónomos, han de aprender a ser responsables. Ya que la responsabilidad es el valor que reside en la conciencia de cada uno y hace posible la reflexión, administración, orientación y valoración de la propia acción y de las consecuencias de los actos.

Enséñales a ser responsables:

A medida que crecen y van adquiriendo capacidades, los niños y niñas buscarán su autonomía.

En muchas ocasiones los padres tienden a sobreprotegerles y evitar que hagan las cosas por sí mismos. Protegerles de más y hacer aquellas cosas que tus pequeños pueden hacer por sí solos es contraproducente. Así les enseñas a depender de alguien, minas su autonomía y no desarrollas su responsabilidad. Es un error muy común pensar que los niños y niñas no pueden ser responsables. Si pueden serlo, necesitan que les dejes poco a poco. Solo con la práctica de su autonomía irán desarrollando las estrategias de análisis, reflexión y planificación que les permitan serlo.