Benéfico

Muchos han escuchado esta frase ‘Quién canta sus males espanta’. Cantar no sólo es una buena herramienta para ayudar a las personas a enfrentar con buen humor las adversidades, ya que también es un buen alimento para el cerebro de los niños. Los pequeños necesitan, desde sus primeros años de vida, de más estímulos musicales.

Cuánto más cantan en sus juegos, más nutridos estarán sus cerebros. Cantar funciona como una potente vitamina en el cerebro de los niños, por lo que está bien que los padres los arrullen a la hora de dormir o musicalicen la hora de comer o del baño.

Al jugar cantando los niños consiguen centrarse más en sí mismos y en el momento en que están viviendo.

El canto les ayuda a sentir la intensidad de sus actividades. Además, permite transformar cualquier momento de estrés, de tensión o de ansiedad, en un instante más sereno, tranquilo y relajado.

La música relaja. Tal vez por eso los niños consigan una mejor concentración en los estudios. Jugar cantando apoya el desarrollo de los niños en todas las áreas, sean física, mental y social, en una medida que se ha subestimado.

Cantar les proporciona muchos beneficios:

—Les ayuda a desarrollar el habla más adecuadamente, si los padres se expresan a través del canto, los pequeños aprenderán mucho más rápido a hablar.

—Permite mejorar su conducta social y su comportamiento frente a la agresividad, ya que al cantar se les reducen las hormonas que desencadenan la agresión.

—Cantar también hace con que los niños produzcan mayor cantidad de hormonas que desencadenan el sentirse bien.

—Les ayuda a liberarse y a ser más felices.

—Les relaja y tranquiliza.

—Estimula su memoria y concentración.

—Les hace más sensibles.

—Les da la oportunidad de expresarse.

—Eleva su autoestima.

—Mejora sus capacidades vocales y auditivas.

—Les ayuda a familiarizarse con las matemáticas y la lógica.

Con estas razones de peso, qué te parece hacer un karaoke e invitar a todos los integrantes de la familia a cantar. ¡Será divertido!