Calcio

El calcio es el mineral que más abunda en tu cuerpo. Una persona adulta puede llegar a acumular hasta el 1,6% de su peso de él. No solo está presente en los tejidos sino también en el plasma sanguíneo, el cerebro y las células.

Características y funciones del calcio:

El principal objetivo del calcio es construir los huesos y los dientes. Sin embargo, esa no es la única función. La presencia de este mineral en otras partes del cuerpo (como, por ejemplo, la sangre) demuestra sus múltiples facetas y, además, que está presente en varios mecanismos corporales.

Por ello se suele decir que necesitas el calcio para crecer fuertes y sanos.

La pequeña proporción de calcio en la sangre es necesaria para el metabolismo, la actividad mental y la contracción muscular (sin dudas, actividades de carácter imprescindible).

Dentro de los tejidos el calcio se combina con el fósforo y el resultado es un fortalecimiento de los huesos; cuando se mezcla con el flúor ayuda a los tejidos fibrosos, los tendones, los cristalinos, la epidermis y el esmalte dental.

No obstante, hay que tener muy en cuenta que si llevas una dieta rica en fósforo o que es demasiado ácida, el calcio de los huesos se pierde (para contrarrestar el ingreso de este otro mineral).

El calcio está íntimamente relacionado, además, con la vitamina D para mejorar la fijación ósea, con el magnesio para constituir los huesos y con el boro para aumentar los niveles de estrógeno en la sangre (esta hormona se ocupa también de la preservación ósea).

Llevar una dieta rica en calcio, entonces, se traduce en una mejor fijación de los nutrientes y, sobre todo, una mayor protección frente a la osteoporosis.

Los beneficios de consumirlo en la dieta van más allá de esta propiedad (como si no fuese suficiente), ya que se ha comprobado, por ejemplo, que el calcio previene el cáncer de colon y reduce la obesidad.