Consecuencias a tu salud

1. Aumentan el riesgo de diabetes:

Estas contienen altos niveles de hidratos de carbono simples, los cuales producen picos altos de azúcar al no ser empleados como fuentes de energía para el cuerpo.

En específico, la amilopectina, uno de sus carbohidratos, se convierte con facilidad en azúcar y afecta los niveles de glucosa en la sangre.

2. Producen sobrepeso:

El consumo de este ingrediente es uno de los mayores obstáculos para quienes buscan bajar de peso de forma saludable.

Sus hidratos de carbono ralentizan el ritmo del metabolismo y, al aumentar la glucosa de la sangre, eleva la acumulación de grasa, sobre todo en la zona abdominal.

3. Dificultan la digestión del cuerpo:

La poca cantidad de fibra causa dificultad en la digestión del alimento y, a su vez, genera estreñimiento e inflamación. Por otro lado, también produce alteraciones en la flora bacteriana del intestino, aumentando los gases, la indigestión y el dolor.

4. Aumentan el riesgo de padecer enfermedades inflamatorias:

Aunque en porciones mínimas no genera reacciones significativas, su ingesta habitual puede desencadenar respuestas inflamatorias por parte del sistema inmunitario.

Esto se le atribuye a los desequilibrios que produce en la glucosa de la sangre, la cual interfiere en las funciones que transforman las proteínas en fuentes de energía para el cuerpo.

5. Pueden producir intolerancias:

Las harinas refinadas contienen altos niveles de gluten, un tipo de proteína de difícil digestión que puede producir este tipo de problemas.

6. Elevan el riesgo de depresión:

Elevan la glucosa en la sangre, alteran la química del cerebro y producen una sensación de cansancio. Lejos de brindarte energía, generan sensación de fatiga.