La música

La música nos hace reír, bailar, llorar y también nos transforma… siempre que sepamos escu-charla.

Y es que la música es un formidable instrumento para conocernos un poco más a nosotros mismos y ¡está al alcance de cualquiera!

¿Conoces en tu vida cotidiana la diferencia entre ” oír” y ” escuchar”?

Cuando se escucha una canción o una obra musical, ¿prestas atención a los detalles tan sutiles como sublimes de la orquesta? ¿A los violines que llevan la melodía, a la guitarra que destaca una frase, a los contrabajos que acentúan un ritmo? las personas promedio pasan inadvertidos todos estos detalles.

¿El motivo? La mayoría de nosotros oímos y no escuchamos; nuestra sociedad ruidosa y siempre con prisas nos incita a estar poco atentos a los detalles de nuestro entorno sonoro.

Esta carencia no representa ninguna novedad y ya fue detectada hace más de cincuenta años, al igual que el concepto de ” escucha activa”.

Es evidente que hay una distinción entre “oír” y “escuchar” dicho arte. El primero sólo nos revoca a la actividad natural del ser humano que por el simple hecho de tener el sentido del oído, ejerce la acción correspondiente, es decir, oye lo que hay alrededor, y si se trata de una melodía, despiertan sus emociones y se pone a bailar o cantar. Por el contrario, el escuchar nos remite a una acción más profunda, placentera, sensible y correcta de apreciar este arte sonoro.