Museo de las momias

El museo de las momias en Santa Elena, a 10 minutos de Ticul, es una opción de recorrido si visitas este municipio.

Este museo recibe a cientos de visitantes durante todo el año, pero tiene mayor auge en fechas cercanas a la celebración de día de muertos. El costo de admisión es de $5 pesos por visitante. En su interior se pueden ver diversos objetos antiguos y réplicas de piezas mayas.

El museo de las momias está junto a la parroquia del municipio de Santa Elena y es uno de los lugares que registran mayor número de visitas en esa localidad. Durante tu visita podrás recorrer tres habitaciones en los que hay varios objetos y murales con la historia del municipio, detalles de los atractivos de la región como las zonas arqueológicas y cenotes, etc.

Uno de los principales atractivos del museo es una tumba maya ubicada en una de las salas del museo, donde se puede apreciar una calavera y objetos mayas en su alrededor.

El mayor atractivo en el edificio se encuentra en la última sala: cuatro momias de infantes que fueron halladas hace años cuando se hacían trabajos de remodelación en la parroquia de la comunidad. De acuerdo con la información del museo habrían sido 12 momias que fueron halladas en el lugar, algunas fueron enviadas a Mérida para su estudio, otras fueron devueltas en las fosas y sólo cuatro son las que están en exhibición.

Breve historia de las momias

Las momias fueron encontradas en 1980 durante la restauración de la iglesia de San Mateo.

Mientras se hacían estos trabajos fueron encontrados 12 pequeños ataúdes, noticia que causó mucha expectación entre los habitantes, ya que incluso una gaceta local dio la noticia con el título “Los enanos de Santa Elena”.

El hecho fue reportado al Centro Regional del Sureste del INAH, efectuándose un reconocimiento en el sitio del hallazgo; los investigadores a cargo de esto fueron los arqueólogos Peter J.Schmidt, Norberto González y la antropóloga física Lourdes Márquez Morfin.

Al analizar los restos se llegó a la conclusión de que no se trataba de enanos, sino de cadáveres infantiles que por alguna razón no habían sufrido el proceso de descomposición de algunas partes blandas del cuerpo preservándose en estado de momificación.

De los 12 ataúdes, tres fueron trasladados al departamento forense de la Policía de la ciudad de Mérida; de los nueve restantes sólo fue posible obtener 4, los otros 5 que habían quedado en el bautisterio y se enterraron nuevamente bajo el piso del mosaico de la iglesia. Por desgracia, los ataúdes fueron quemados sin que se pudiera registrar algún dato sobre ellos.

Los cuatro restantes con sus respectivos ataúdes fueron sujetos a conservación e investigación por el Departamento de Restauración del Centro INAH Yucatán, empacadas al alto vacío, tal y como se conservan actualmente en el museo.

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