Padres novatos

Los padres no nacen, se hacen. Si acabas de tener un bebé, en unos días comprenderás a tu hijo. Mientras tanto, aquí van unos consejos:

1. Cuando llora, hay que responder de inmediato: y cuanto más pequeño es, más rápida debe ser tu reacción. Esto no es mimarle, sino demostrarle que lo quieres y lo entiendes.

2. Los niños lloran por muchas razones: tienen hambre, están mojados, sienten frío o calor, se aburren, están enfermos, les duele algo… Casi todos sus problemas pueden solucionarse: darles de comer, cambiarlos, entretenerlos, curarlos, etc.

3. El bebé depende de sus padres para todo: Hay que estar siempre pendientes de él, pero también dejarle descansar cuando llore y lo pida, no importunarlo constantemente, y menos porque lo pidan las visitas.

4. Algunos niños lloran por horas sin parar: normalmente por los dolores que les provocan los cólicos. Esta etapa pasará, eso seguro. Mientras tanto conviene no perder los nervios. Es bueno que los padres se turnen atendiendo a su hijo (cada media hora, por ejemplo). Un cambio de cara a veces obra milagros en el pequeño; y un respiro te hará recuperar la calma.

5. El llanto de un niño altera los nervios de cualquiera: por lo que es normal querer calmar su pena, pero no siempre se consigue. Por eso conviene aprender a soportar el llanto de tu hijo sin perder la calma.

6. No es necesario permanecer con el bebé en brazos todo el tiempo que esté llorando: Puedes probar a meterlo en la cuna: a veces también él necesita un descanso de estar en brazos. Quizá, tras un último llantito, se duerma.

7. Un remedio eficaz a partir de los seis meses: (antes son demasiado pequeños) suele ser lo que podríamos llamar ‘el efecto sorpresa’. Consiste en hablar al bebé en voz bajita y luego subirla. Después la bajamos de nuevo… Incluso podemos llorar bajito con él: a menudo se le olvida por qué protestaba.

8. Todo lo que tenga un efecto relajante beneficia a los bebés llorones: Como darles masajes regularmente, hablarles con mucha delicadeza, cantarles nanas al oído y muy bajito, acariciarles la carita… Hay que probarlo todo. Si no le gusta, no continúes.