Refréscate

Cuando tomas una ducha no piensas sobre cómo estás limpiando tu cuerpo o si lo estás haciendo bien o mal. ¡Sencillamente te duchas! Y con eso basta ¿no?

Debes saber que puedes mejorar tu higiene y por ende tu salud en cada ablución. Solo necesitamos tener una ducha perfecta.

1. Decide cada cuánto tiempo vas a ducharte

En la sociedad occidental no ducharse todos los días es considerado como un mal hábito. Esto suele dar pie a bromas sobre la higiene de las personas que optan por bañarse cada cierto tiempo o que optan por otros métodos de limpieza.

Sin embargo, bañarse todos los días muchas veces resulta contraproducente para la salud de tu piel. El agua y los geles de baño producen daños en los tejido epitelial, resecándolo e impidiendo la generación de las sustancias segregadas de forma natural.

Estas sustancias actúan como agentes protectores de infecciones.

Se recomienda bañarse cada dos días, ya que una frecuencia mayor resultaría innecesaria si no vives en una zona cálida y húmeda. Tampoco es necesario si tus actividades diarias no requieren de una elevada actividad física que dispare tu sudoración. La ducha perfecta no es aquella que se hace a diario y varias veces al día.

2. Debes regular la temperatura del agua

Resulta tentador bañarse con agua caliente en invierno. Sin embargo, utilizar el agua demasiado caliente no resulta una buena idea para la salud de tu cuerpo.

El agua a elevadas temperaturas elimina la grasa natural de tu piel, lo cual la deja seca y vulnerable.

3. De arriba para abajo

La forma culturalmente más aceptada a la hora de bañarse consiste en limpiar el cuerpo de arriba hacia abajo comenzando por la cabeza.

Sin embargo, es necesario comentar que no resulta imprescindible el uso diario de champú a la hora de lavarse el pelo.

Lo ideal sería lavarlo cada tres días, exceptuando aquellos días en que el cabello se haya ensuciado por una razón en particular. Esto hace que se mantenga la grasa natural del cabello y te ayuda a mantenerlo sano.

4. Enjabona torso y extremidades

Una vez haya finalizado con la cabeza, llega el momento de limpiar el resto del cuerpo. Para ello se recomienda el uso de una esponja enjabonada con la cual se debe frotar todo el cuerpo.