El copiloto ocultó una baja por enfermedad para el día de la tragedia aérea

Andreas Lubitz, el copiloto alemán (Foto: Telegraph)
Andreas Lubitz, el copiloto alemán (Foto: Telegraph)
Andreas Lubitz, el copiloto alemán (Foto: Telegraph)

Berlín, 27 de Marzo (EFE).- Andreas Lubitz, el copiloto alemán que presuntamente causó este martes la tragedia aérea de los Alpes franceses, rompió una baja médica para ese día y le ocultó su enfermedad a la aerolínea Germanwings.

La Fiscalía federal de Düsseldorf comunicó hoy que los registros practicados en las dos viviendas que frecuentaba Lubitz han servido para hallar varios documentos que arrojan luz sobre la situación personal del copiloto del vuelo 9525, que se estrelló con 150 personas a bordo cuando cubría la ruta entre Barcelona y Düsseldorf.

“Se aprehendieron documentos médicos que apuntan a una enfermedad y su correspondiente tratamiento médico”, entre ellos “bajas médicas, actuales e incluso vigentes para el día de los hechos, hechas pedazos”, describió la Fiscalía en un comunicado.

Los investigadores consideran que el copiloto trató de esta manera de “ocultar su enfermedad a su empleador y su entorno profesional”.

La Fiscalía no dio cuenta de qué tipo de enfermedad aquejaba a Lubitz, de 27 años, aunque varios medios alemanes coincidieron en informar de que el copiloto sufría problemas psicológicos.

El “Süddeutsche Zeitung” aseguró que una de las bajas médicas halladas en los registros había sido emitida por un neurólogo y psiquiatra.
Según ese medio, Lubitz se había sometido durante bastante tiempo a varios tratamientos psiquiátricos a cargo de distintos médicos, el último de los cuales le había emitido la baja descubierta en pedazos.

El popular rotativo “Bild” publicó, citando “círculos de Lufthansa”, matriz de Germanwings, que la pausa de seis meses que Lubitz hizo en 2009 durante su formación como piloto se debió a un “grave episodio depresivo” para el que necesitó tratamiento psiquiátrico.

Además, según filtraron varios medios, el acta del copiloto en la Oficina Federal de Aviación lleva la abreviatura “SIC”, propia de quien requiere un “examen médico regular específico”.

La Clínica Universitaria de Düsseldorf, respondiendo a algunas informaciones, confirmó que Lubitz fue atendido en sus instalaciones -la última vez el 10 de marzo-, pero tildó de “incorrecto” que fuera para un tratamiento por depresión y precisó que el joven acudió para contrastar diagnósticos, sin aportar más detalles.

Mientras tanto, sigue sin haber evidencias que respalden la hipótesis de una motivación terrorista.

Casa del copiloto (Foto: Mirror)
Casa del copiloto (Foto: Mirror)

En este sentido, la Fiscalía dijo que en los registros no se han encontrado “indicios que apunten a un trasfondo político o religioso” en el comportamiento del copiloto.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Interior alemán Johannes Dimroth aseguró hoy que, por el momento, no se ha encontrado “indicio” alguno de motivación terrorista, pese a que Berlín no da del todo por cerrada esta línea de investigación.

De forma paralela a la investigación, hoy comenzaron a sucederse las reacciones a la tragedia aérea a nivel institucional, corporativo y político.
La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA), con sede en Colonia, emitió una “recomendación provisional” para autoridades nacionales de aviación y aerolíneas que aboga por que siempre haya “al menos dos personas autorizadas” de la tripulación en las cabinas de los aviones, medida que ya es obligatoria en Estados Unidos.

Antes de esta recomendación, varias aerolíneas europeas habían decidido adoptar esta medida de seguridad a raíz de la tragedia aérea de los Alpes, iniciativa a la que también se sumó hoy el Grupo Lufthansa.

Lubitz hizo presuntamente descender el avión hasta estrellarlo en los Alpes aprovechando una ausencia del piloto del Airbus siniestrado, al que impidió regresar a la cabina bloqueando los códigos de acceso.

En el ámbito político, destacaron las conversaciones incipientes en el Bundestag (cámara baja alemana) sobre la necesidad de reforzar la seguridad en los vuelos para evitar que se repita la catástrofe del martes.

En una nueva muestra de solidaridad, el presidente del país, Joachim Gauck, visitó Haltern am See, la localidad de la que procedían los 16 alumnos de entre 15 y 16 años y las dos profesoras que murieron en el vuelo 9525 cuando regresaban a casa tras pasar una semana de intercambio en un instituto barcelonés.

Y el internacional alemán Mats Hummels se ha comprometido a dedicar su próximo gol a una de las maestras que murieron en el avión de Germanwings, atendiendo al pedido de uno de sus alumnos.