Angustia

Hace muchos años, por la década de los 70, en una tranquila y algo solitaria comunidad llamada Santa Bárbara, se realizaba el sepelio o funeral de una mujer llamada Alida Pérez.

Era un día común y corriente, con algunas nubes en el cielo que permitían pronosticar lluvias nocturnas, algo si era un misterio para los presentes, la causa de la muerte de Alida, pues había sido encontrada por una pareja de la comunidad la mañana de ese día muerta en frente de un altar, en el cual se podía ver figuras religiosas, velas desgastadas y algunas flores marchitas.

La pareja que encontró el cuerpo sin vida de Alida mencionó al comisario, que buscaban a la ahora difunta para que les vendiera un escritorio que les había ofrecido en venta algunos días antes, debido a que ella no lo usaba.

También mencionaron que les impactó ver el rostro de la mujer muerta, pues tenía una cara que denotaba terror, era como si aquella desafortunada mujer hubiese observado algo que la asustó tanto que produjo su muerte.

Además en su mano tenía un frasco con un líquido de aspecto desagradable. Al no haber más autoridades, el comisario decide que deben sepultar a Alida y que ésta no tenía familiares conocidos, por lo tanto, pidió a los vecinos velar a la solitaria mujer esa noche.

Todo acontecía sin novedades hasta las 9 de la noche, que el cielo se tornó nublado y de un color rojizo, parece que iba a llover, pero el cielo parecía guardar fuego entre las visibles nubes, pues su coloración causó que los presentes las observaran con algo de miedo.

Comenzó a caer la lluvia a caer lentamente y todos los presentes se reúnen dentro de la casa donde velaban a la mujer. La lluvia comenzó a hacerse más fuerte. Algunas personas querían irse pero eran tan pocas que dejarían al cuerpo casi solo y el comisario los había comprometido a estar allí toda la noche.

Se empezaron a oír truenos a lo lejos, la lluvia arreció con el correr de los minutos y entonces los perros comenzaron a ladrar apresuradamente como si quisieran comerse a algún animal o cristiano.

La lluvia no dejaba observar a distancia, nadie sabía que veían los canes, faltaba poco para la medianoche y no dejaba de llover, los perros se detuvieron por unos minutos y luego iniciaron ahullidos que hacían erizar la piel de cada persona presente y en ese momento se fue la luz, comenzó un viento fuerte que apagó las velas todas a la vez, el reloj marcaba 12:00.

Se tardaron algunos segundos en ubicar una lámpara a keroseno y encenderla para no estar a oscuras, cual es la sorpresa de todos al notar que el cuerpo de Alida ya no estaba en su ataúd, había desaparecido, con lluvia, sin luz y oyendo aullidos desgarradores de los perros, pero en aquella casa no quedó nadie, su pánico era tan grande que no les importó nada más, sólo querían huir de aquel lugar.

Al día siguiente, debido a lo ocurrido, el comisario acompañado de dos personas más, fueron a revisar la propiedad de la difunta desaparecida y en una habitación encontraron otro altar en el que se observaban figuras macabras, un gato decapitado en días anteriores y velones negros dentro de frascos, pero lo más impactante eran unas palabras escritas con alguna sustancia desagradable que olía a azufre en la pared: “solo vengo por tu alma ya no te pertenece eso fue lo pactado”.

Jamás se halló el cuerpo de Alida, ni vestigios del mismo, la casa se encuentra en ruinas, pero sigue cerrada desde su muerte.

Los vecinos cuentan que algunas noches lluviosas se escuchan gritos de terror provenientes de esa vieja casa.