Fe de promesa

Antorchistas y fieles feligreses guadalupanos de diferentes partes de la Península de Yucatán agilizan su paso para concluir su recorrido de cientos de kilómetros para venerar a la Virgen Morena del Tepeyac en tiempo y forma.

Los creyentes a bordo de bicicletas y en grupos de 10 a 20 integrantes, en su mayoría jóvenes adolescentes recorren los tramos carreteros de esta ciudad capital, y es que en modo de agradecimiento de un favor recibido o cumpliendo con alguna promesa, los religiosos se exponen al peligro de la carreteras.

Al cruzar por la región del Camino Real, los guadalupanos aseguran ser el tramo más peligroso debido a las condiciones de la cinta asfáltica, así como al exceso de tráfico pesado que se registra en esa zona.

Los grupos se dirigen a la Ciudad de México para visitar la Basílica de Guadalupe y con la plena fe de regresar con bien la noche después del 12.