Agencias

La segunda economía local, que es el turismo, podría sufrir una catástrofe económica si los operadores y agencias de viajes de Quintana Roo llevan al cabo el boicot que han dicho que harán por el incremento de las tarifas de ingreso en las zonas arqueológicas de Ek Balam y Chichén Itzá, expresó Rodrigo Escalante Escalante, presidente de la Asociación de Hoteleros y Hostales de Valladolid.

Hace unos días se informó sobre un incremento en las tarifas de entrada a la zona arqueológica de Chichén Itzá y Ek Balam, lo que ocasionó una inconformidad de operadores turísticos y propietarios de agencias de viajes de Quintana Roo, quienes consideraron excesivo el aumento de más del 100%, motivo por el cual advirtieron que de no reconsiderar el gobierno de Yucatán o Cultur, el turismo extranjero que normalmente llega, lo llevarían a otros sitios.

Escalante Escalante manifestó que luego del anuncio del boicot, hay una enorme preocupación entre los prestadores de servicios turísticos de esta ciudad y de otros puntos del oriente que dependen de manera directa del turismo que llega.

Consideró que el turismo es una de las economías más importantes de la región que deja una importante derrama económica entre los que se dedican a prestar algún servicio a los visitantes, pero lo más grave es que “será una cadena” ya que al no haber turistas no hay ventas y tampoco dinero, por lo tanto el comercio establecido también se vería afectado.

Comentó que los operadores turísticos de Quintana Roo ya vendieron paquetes para todo el año, de modo que el incremento llegó de sorpresa, por lo tanto no será redituable económicamente para ellos, por lo tanto tienen razón de tomar las medidas que consideren, cuidando sus negocios.

Agregó que al vender sus paquetes lo hicieron con los costos anteriores, de modo que con la nueva tarifa ya no les conviene, por lo tanto amenazan con no regresar.

Las consecuencias serían catastróficas para todos los prestadores de servicios pues la mayor parte de los negocios de la ciudad dependen de los turistas, hoteles, restaurantes del Centro, vendedores de artesanías, incluso hasta la iglesia, pues muchos se toman fotos y dejan limosnas en el interior del templo.

De acuerdo con datos que obtuvieron de sus operadores de Quintana Roo, los empresarios turísticos están a la espera de que Cultur o el gobierno del Estado reconsidere su actitud y no aplique las nuevas tarifas.