Alta demanda de transporte

Los autobuses y taxis de la ruta Mérida-Progreso tuvieron ayer otra jornada de alta demanda porque cientos de meridanos viajaron al vecino puerto para gozar de la playa y del último día de carnaval en Progreso.

La empresa Autoprogreso dispuso ocho autobuses más en esta ruta para atender la demanda y apenas llegaron al puerto, de inmediato regresaron aún sin cupo completo. La gente abarrotó desde temprano la terminal de la calle 62 entre 65 y 67 y formó una kilométrica fila que abarcó la mitad de toda la manzana de ese cuadrante.

El despachador del turno matutino Dídier Sánchez Canul informó que habitualmente cubren esta ruta con 16 camiones con capacidad para 45 personas cada uno, pero ante la alta demanda la aumentaron a 24. Calculó que durante todo el día transportaron unos 6,000 pasajeros al puerto el día.

El sitio de taxis del FUTV que cubre la ruta Mérida-Progreso también tuvo alta demanda y no hizo ningún cambio. Mantuvo las 50 camionetas, con capacidad de 14 pasajeros, y no retornaban a Mérida al menos que tuvieran cupo completo porque retornar sin pasaje significaba pérdida para ellos. Los taxistas habrían transportado a poco más de 2,000 pasajeros al puerto Progreso.

La cantidad de gente que viajó al puerto ocasionó que las dos terminales de la ruta a Progreso se convirtieran en una oportunidad de ingreso para los radiotaxistas, taxistas y vehículos particulares que trabajan mediante las plataformas tecnológicas porque rondaron y rondaron a la caza de pasajeros desesperados por viajar al puerto.

Incluso, en la calle 60 formaron doble fila y ofrecieron sus servicios. Los taxistas del FUTV cobraban $280 por el viaje, los otros taxistas de agrupaciones distintas $300 y los taxis particulares $200, tal como ofreció un chofer no identificado.

Para el despachador de Autoprogreso el viaje de ida no era lo más difícil para los operadores, el verdadero problema era el retorno porque las corridas terminan a las 10 de la noche y mucha gente está alcoholizada y quiere viajar a cómo dé lugar, sin embargo la línea transportista no permite que viajen personas evidentemente muy alcoholizada.