Boleros

Lo primero que la mujer ve en un hombre son sus zapatos, si estos están limpios significa que es una persona pulcra, cuidadosa de su aseo personal, todo lo contrario si los zapatos están sucios, aseguró Francisco José Sáenz Catzín, secretario general de la Unión de Aseadores de Calzado de Mérida.

“Bueno… así se pensaba antes y los meridanos andaban con los zapatos impecables, hoy eso ya pasó y hasta con los zapatos rotos andan”, dijo el bolero, de 61 años de edad, quien se inició en el oficio desde los ocho años de manera ambulante.

“Cuatro años hice en la universidad y cuatro en el seminario, pero no fui ni profesionista ni sacerdote, pues solo aseaba calzado a sus puertas”, comentó con una sonrisa.

El entrevistado precisó que la Unión de Aseadores de Calzado de Mérida se fundó el 23 de julio de 1964.

“El permiso que tenemos es para la Plaza Grande, el parque Eulogio Rosado, el parque de la Madre, el Hidalgo, Santa Lucía, todos los parques del primer cuadro, pero como ya no hay socios, ya no tenemos presencia en todos ellos”, dijo.

Detalló que llegaron a ser más de 100 socios, antes había dos sindicatos conocidos como el rojo y el verde, los dos simpatizaban con el PRI, pero para que no se pelearan se formó la unión.

“En la actualidad más de las tres cuartas partes de los socios ya no son de la tercera edad, sino de la cuarta, de 80 años o más y lo malo es que no entran nuevas generaciones, pues no les atrae el oficio”, dijo Sáenz Catzín.

Por ahora comentó que sólo dos muchachos, cuyo papá es bolero de apellido Santos, laboran en la plaza.

“Les doy chance que entren, uno de ellos está estudiando para enfermero, son Daniel y Heriberto Santos, tienen entre 20 y 25 años, uno ya es casado, tiene otro trabajo, pero también viene aquí”, apuntó el bolero.

El líder de los lustradores también indicó que durante la mañana acuden a la plaza 12 boleros, máximo 15 y ellos son los que distribuyen su horario. Hay quien llega a las 5 de la tarde y se va a las 2 de la madrugada. En la tarde son pocos, si quedaron cuatro o cinco son muchos.

Afiliados

“Aquí todos somos afiliados, nosotros cuidamos que no haya piratas, los chiapanecos quisieron meterse pensando que no había control, se les invitó a afiliarse pero no quisieron, ya no los dejan vender cigarros, ahora venden ropa junto con las mujeres”, dijo.

A la mente del entrevistado llegan los recuerdos cuando se le pregunta por qué la gente ya no acude a ellos.

“Antes en las casas los zapatos se limpiaban los sábados en la mañana, ahora ya no hay boleros a domicilio, ya nadie limpia sus zapatos los sábados”, comentó.

A los niños, dijo, los lunes les checaban de todo, zapatos, ropa en general, ahora se presentan con chanclas, tatuajes. Antes los zapatos eran de cuero, pero ahora hay mucho tenis, gamuza y huaraches.

Además, comentó el bolero, ya no tenemos el distribuidor de grasas Oso que nos daba barato porque éramos bastantes. Tenemos que comprarlo donde se puede porque la distribuidora que vendía barato desapareció.

Saénz Catzín recordó que en la época de auge los días buenos eran quincenas, fin de mes o Navidad. Para fin de año les llevaban bolsas de zapatos para bolear.

Cambios

“Ahora nos traen los zapatos para cambio de color, cuando hay dinero cambian de zapato, cuando no, cambian de color y ahora para Navidad, a fin de sacar nuestro aguinaldo, tenemos que aumentar 10 pesos más. Antes no era necesario”, indicó.

Actualmente, la boleada está a $30, si son botines $35 y las botas, según el tamaño, por ejemplo la militar, hasta $40.