Celebra aniversarios

Al amor de Dios nos toca corresponderle, con amor y por supuesto, con fidelidad y obediencia, expresó ayer el arzobispo de Yucatán Gustavo Rodríguez Vega, en la misa de acción de gracias que ofició en el Seminario Menor de San Felipe de Jesús por su XVI aniversario episcopal y XXXVII de ordenación sacerdotal.

Así como Israel fue instrumento de bendición, para todas las naciones, así nosotros cristianos, ministros de la iglesia, hemos recibido tantas bendiciones de Dios, para ser instrumento de bendición para todos nuestros hermanos, no por méritos nuestros. No por méritos míos, y ciertamente ninguno se ha ordenado por méritos propios, sino por el amor de Dios, subrayó el arzobispo quien celebró por adelantado los aniversarios.

El prelado recibió el orden sacerdotal, el 15 de agosto de 1980, en la solemnidad de Nuestra Señora de la Asunción, en la parroquia de la Purísima Concepción de María, hoy Basílica de Monterrey y el 14 de agosto de 2001 el orden episcopal.

Nuestro sacerdocio es fruto del amor de Dios inmerecido de nuestra parte, pero también fruto del amor de Dios por su pueblo, reiteró.

Monseñor Gustavo Rodríguez celebró, con el obispo auxiliar Pedro Mena Díaz y el arzobispo emérito Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, y un centenar de sacerdotes.

Fuimos poco a poco descubriendo nuestra vocación. No nacimos sabiendo que el Señor nos llamaba. El llamado de Dios es desde siempre y para siempre, pero nosotros tuvimos que ir creciendo en conciencia, creciendo en la fe, para descubrir este llamado y entonces seguir la voz de Dios, explicó.

Al concluir la misa el obispo Mena felicitó al prelado, en nombre del pueblo.