Martes 13

Al igual que con los espejos, gatos negros y escaleras hay quienes piensan que el martes 13 es día de mala suerte y no hay que casarse ni embarcarse.

El origen de tal asociación no es claro, pero algunos lo relacionan con el hecho de que el anticristo aparece trece veces en el capítulo 13 del Apocalipsis o que la confusión de lenguas en la torre de Babel ocurrió en martes 13.

“El 13 es un vínculo que se relaciona con los súcubus y los íncubus”, señala la escritora Sol Ceh Moo.

Algunas culturas, añade, consideran al martes 13 como día de sufrimiento o maléfico en el cual trabajan quienes se dedican a la brujería o los hechizos. Sin embargo, la escritora señala que es la misma gente que le ha dado un significado de mala suerte al martes 13 al querer adjudicarle la responsabilidad a un suceso fortuito, por ejemplo, una caída, un choque o una enfermedad ese día.

“Te empiezas a generar ideas y te sugestionas con el acontecimiento; la mente relaciona los hechos aunque no tengan alguna relación con la fecha y de por sí tenían que suceder, entonces empiezas tus temores cada martes 13”.

Precisamente, sucesos ocurridos en martes 13 han alimentado su fama de fatalidad. Por ejemplo, el martes 13 de junio de 1276 Valencia fue tomada por los musulmanes; el 13 de octubre de 1987 la comunidad Santa María del municipio Tulio Febres Cordero, en Venezuela, fue arrasada por las aguas de la Quebrada del Oso.

En México fue el martes 13 de julio de 1976 una tromba desbordó el río Silao causando 300 muertos en Silao de la Victoria, Guanajuato.

El 13, en general, ha sido considerado de mal augurio y por ello en algunos hoteles no hay piso 13, y en algunas aerolíneas igual excluyen dicho número en sus filas. Sin embargo, con todo lo malo que pudiera resultar el día, hay quien considera al martes 13 como un día de buena fortuna.

“Los martes 13 yo hago una asociación a todo lo opuesto a lo que normalmente nos han dicho que es: un día fatídico o de mal augurio. En mi caso es todo lo contrario”, dice el coreógrafo Cristóbal Ocaña.

“El dígito 13 es para mí un número de buena ventura, de buena suerte y cuando coincide con los martes es el día que mejor me va, tanto en lo familiar, como en lo creativo, financiero, viajes, planes, en la construcción de alguna pieza coreográfica… cuando trabajo en martes 13 es algo mágico”.

Cristóbal dice que su visión del martes 13 tiene que ver con su formación antropológica: “Yo estoy ligado a los trece cielos, a los trece infiernos de la cosmogonía maya.

Yo tengo una obra coreográfica que se llama ‘Ajau 13’, y esto no surgió por azares sino por un proceso de investigación, el ajau es el significado de todos los símbolos e íconos de la cosmogonía maya, vinculado con el señor Kin.

El ajau es en síntesis todos los códigos de la cosmogonía maya”, señala el bailarín, quien en concreto dice que el martes 13 para él no es de mala suerte sino todo lo contrario.