Presentan

Una residencia llena de detalles, con una arquitectura sorprendente y que resguarda la memoria arquitectónica de la ciudad, así es la “Casa de la calle escondida”, una de las seis edificaciones que forman parte del décimo Tour de Casas de Mérida, que se efectuará este domingo 11 de noviembre.

Detrás de una fachada sencilla se descubre una enorme residencia plena de creatividad y que se hace presente en múltiples formas, con detalles que abarcan no sólo la infraestructura, sino también su diseño interior.

La residencia, propiedad de los esposos Roger y Phyllis Tawa, es nombrada como la “Casa de la calle escondida”, porque después del área de recibidor tiene un patio interior que simula ser una calle de la ciudad, con todo y las fachadas de varios predios y la iglesia.

El área cuenta con adoquines similares a los que hay en la ciudad.

Hasta el último detalle

En una de las paredes de doble altura fueron construidas las fachadas que simulan las casas, tanto las cuidadas como las que muestran el deterioro del tiempo.

Roger Tawa cuenta que cuando construyó la casa y luego pidió a los trabajadores que destruyeran partes específicas, lo vieron como si estuviera loco, pues no entendían lo que quería crear.

Explica que quiso mostrar la riqueza arquitectónica de la Mérida colonial, y como detrás de esas fachadas —a veces deterioradas— se esconden grandes tesoros que hay que preservar.

Después de esa interesante área se accede al comedor, donde una escalera curveada —cuyos escalones están pintados a mano— dan acceso a una de las recámaras de la casa, la cual tiene un balcón que apunta al patio interior. Un enorme espejo colocado en una de las paredes del comedor permite darle más amplitud y elegancia al espacio, junto con grandes candelabros de herrería, en tanto que la parte que une al comedor con la sala de estar, simula ser el telón de un teatro.

La sala está a desnivel, pues antes de la remodelación era una piscina, y aprovecharon para darle un toque diferente al espacio.

Bajo la curvatura de la escalera del comedor se encuentra una de las áreas preferidas de Phyllis, un baño bellísimo, lleno de detalles arquitectónicos y decorativos, en el que hay una franja de techo con paneles de cristal, de manera que se puede ver el cielo, y el piso tiene incrustaciones de pequeños espejos rectangulares.

Una terraza, en la que hay una piscina central, y alrededor varias áreas de relajación integran la parte posterior del inmueble.

La residencia estará abierta pasado mañana, de 13 a 17 horas, como parte del recorrido que se realiza a beneficio de la Fundación Bai. El donativo es de $500 (General) y $250 (Estudiantes con credencial vigente).

Los boletos se pueden adquirir en Bollicine cocina italiana, La Negrita y Hennessy’s Irish Pub o bien al teléfono 99 9 29 28 43.

El día del evento se venderán desde las 11 de la mañana en Hennessy’s.