Reliquias

Las reliquias de San Pío de Pietrelcina atrajeron ayer a decenas de personas en su primer día de exposición y veneración en la Catedral de Mérida, como parte de una gira que se realiza en conmemoración del 50 aniversario del fallecimiento del sacerdote italiano.

Al concluir la misa de recepción de las reliquias de primer y segundo grado, presidida por el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, se inició la veneración para la cual se formó una fila con la participación de personas de diferentes edades.

Integrantes de grupos de oraciones del Padre Pío, de la capilla de los Sagrados Corazones, se encargaron de instalar las reliquias en el máximo templo católico y de custodiarlas. Las reliquias consisten en cortezas de heridas, gasa de algodón con manchas de sangre, un mechón de pelo, manto y un pañuelo con sudor que usó el sacerdote horas antes de su muerte.

Las personas se acercaron a las reliquias para solicitar la intercesión de San Pío de Pietrelcina para que Dios les conceda un milagro, como ha hecho en diferentes ocasiones. Este santo fue canonizado por el papa Juan Pablo II en 2002.

En primera fila estuvo Luciano Lamonarca, presidente de la Fundación San Pío, a quien el santo le concedió el don de la paternidad, por lo que junto con su esposa se dio a la misión de difundir la devoción al santo italiano. El directivo es tenor y canto en la misa el Panis Angelicus.

El arzobispo Gustavo Rodríguez recordó a la comunidad que todos están llamados a la santidad y que tienen que trabajar para alcanzarla.

Resaltó que San Pío de Pietrelcina es uno de los grandes santos del siglo XX.

La veneración de las reliquias concluirá hoy miércoles en la Catedral de 8 a.m a 1 p.m. y de 4 a 7 p.m.