Sin impunidad

Joaquín Díaz Mena alaba los esfuerzos que han logrado mantener a raya al crimen organizado y tienen a Yucatán entre los estados más seguros del país. Sin embargo, advierte, no es suficiente, queda mucho trabajo por hacer porque hay una ola imparable de delitos —robos con violencia en viviendas, autos y comercios, asaltos a transeúntes— que pese a ser de “bajo impacto” le han arrebatado la tranquilidad a los yucatecos.

El candidato de Morena, PT y PES al gobierno del Estado hace un repaso por algunos de los proyectos en materia de seguridad incluidos en su plan de gobierno.

A su austera oficina —con pocos muebles, pero llena de la luz radiante del mediodía— llegan apagados los ruidos de la calle. Desde el único cuadro que rompe la monótona blancura de la pared, lo acompañan su esposa y sus tres hijos.

Huacho propone combatir el delito acabando con lo que lo alienta: la impunidad. La falta de eficiencia de la procuración de justicia en la entidad, dice, estimula a los delincuentes porque les envía el mensaje de que pueden robar, violar, sin recibir castigo.

¿Cree usted que Yucatán sea realmente el estado más seguro del país?

Desde luego, pero esto no sólo es atribuible a la autoridad, es inherente también a la manera de ser de quienes vivimos en el Estado, tanto de los que nacimos aquí como de los que han venido en busca de un lugar donde sus hijos pueden crecer con calidad de vida. Y esta condición, que tiene que ver con la felicidad de la familia, requiere de buenas escuelas, atención a la salud, parques recreativos y seguridad, desde luego. Tenemos que trabajar para disminuir delitos quizá de menor impacto, pero que están en constante aumento, como el robo violento a casas habitación y transeúntes, los asaltos, el robo de vehículos…

Caminé Progreso el otro día y me sorprendió que la queja número uno de los progreseños es la inseguridad, lo que más quieren en estos momentos es vivir en paz. Dicen: “No se puede salir a la puerta a tomar fresco porque un encapuchado en motocicleta para y te asalta”. Esto es muy grave, de manera directa es responsabilidad del Ayuntamiento, pero de manera subsidiara el gobierno estatal tiene que intervenir para ayudarlos a recuperar la paz.

Hay que reconocer el avance en seguridad, malo sería que no lo haciéramos, pero estos delitos, aparentemente de menor importancia, se tienen que combatir con todo.

¿Qué hace falta en este aspecto?

La mejor manera es acabar con la impunidad. En Yucatán solamente se denuncia el 12% de los delitos que se cometen, es decir, en más del 87% de los casos las víctimas consideran que no tiene sentido ir a la Fiscalía: primero porque no va a pasar nada, segundo porque allí son maltratadas. Una mujer que es violentada físicamente pasa por un auténtico calvario en la Fiscalía, de ahí que los ciudadanos desconfíen de quienes tienen en sus manos investigar los delitos y aplicar la ley. Tenemos que trabajar más en este sentido, capacitar a los policías y, sobre todo, al personal de la Fiscalía. Tenemos que fomentar la cultura de la denuncia y para esto es indispensable acabar con la impunidad.

¿Qué opina del feminicidio?

Me preocupa. En Yucatán hemos sido testigos de casos muy graves, el más importante, el más sonado, el de Emma Gabriela Molina. ¿Por qué el más importante? Porque Emma Gabriela acudió a los medios de comunicación para dar a conocer su problema, pidió auxilio al gobierno del Estado y al gobierno federal, pidió protección porque temía por su integridad física… y lamentablemente, pese a todo esto, la historia tuvo un final trágico. Como diputado federal, usé la tribuna de la Cámara para pedir la declaración de alerta de género en Yucatán cuando ocurrió este caso.

Ningún esfuerzo será suficiente para garantizar que ni una yucateca más sufra de la violencia machista en cualquiera de sus manifestaciones.

¿Cómo frenar la escalada del pandillerismo, que está tomando cada vez más rasgos de problema social?

Con el apoyo de los alcaldes tenemos que dar opciones a los jóvenes que están en las pandillas, porque este fenómeno tiene que ver, entre muchos otros factores, con la falta de oportunidades para estudiar o trabajar. Muchos padres de familia no tienen para pagar una universidad privada, así que si el hijo no logra entrar a la UADY, al Tec, a la UTM o a cualquier otra institución pública de educación superior, se queda sin ir a la escuela.

En mi gobierno financiaremos a los jóvenes para que estudien una carrera en una escuela particular. Por otro lado, se tiene que atender el fomento al empleo, a la capacitación de oficios en las colonias del sur, oriente y poniente de Mérida y apostar por el desarrollo integral de las familias. Y esto no sólo tiene que ver con hacer una calle bonita, una banqueta, con mejorar la vivienda… hay que atacar los problemas sociales al interior de las familias. No basta con vivir en una buena casa si adentro hay violencia, alcoholismo, si los niños crecen solos porque mamá y papá tienen que salir a trabajar. El gobierno tiene que apostar por el deporte y la cultura, crear más espacios para involucrar a los jóvenes para que poco a poco vayan dejando la droga, el alcohol, las malas compañías.