A la baja

En el estado se registra una disminución de gradual a grave en los hábitos de lectura de libros impresos, esto en comparación con otras entidades que desde hace varios años han implementado estrategias de fomento y valor a la literatura como disciplina ordinaria.

De acuerdo a datos consultados en la plataforma de registro poblacional, también revela que en la entidad campechana persiste el aumento en el consumo de libros en soportes digitales, además de lecturas cortas en temas tendenciales.

El panorama de disminución genera consecuencias colaterales, por lo que es necesario el reforzamiento con estrategias sólidas, coordinadas y atractivas para las nuevas generaciones, pues en los números referenciales indican que más del 56% de la población local consume temas de irrelevancia o de poca formalidad, por lo que se abocan a textos de tendencia o de moda.

La falta de hábitos de lectura tiene repercusiones que van más allá del abandono de textos literarios físicos, pues induce a la mala ortografía, la falta de cultura, el déficit en la capacidad de crear argumentos para defender posiciones y la evidente pérdida de habilidades comunicativas en el debate de temas.