La mala visión en los niños no se debe ignorar

Las dudas y las inseguridades son más comunes de lo que pudiéramos creer cuando se trata de la salud de los más pequeños. Para muchos padres, su hijo ve bien “porque nunca ha dicho nada”, cuando en realidad eso no garantiza nada.

“Ningún niño que ve mal sabe que ve mal. Ignoran lo que es ver bien porque siempre han visto de esa forma, y eso hace que los déficits de visión en los primeros años de vida pasen a menudo desapercibidos”, sostiene la pediatra Lucía Galán. “Muchos de esos defectos se detectan cuando empiezan a leer o escribir, a los cinco o seis años, y con varias patologías podemos llegar tarde”.

Sólo en España, un reportaje de “El País” señala que un informe afirma que uno de cada tres casos de fracaso escolar que se producen en menores de entre 6 y 12 años se debe precisamente a problemas de visión.

Cuidar la salud visual no tiene por qué equivaler a negar la exposición a las pantallas, pero sí a mantenerla dentro de límites razonables. Conviene recordar que la Academia Americana de Pediatría recomienda evitar dicha exposición para los menores de dos años, y después hacerlo no más de dos horas al día.