Oleada

A quienes sí les está lloviendo males es a los vecinos de la comunidad Santo Domingo Kesté, alejada a casi 40 kilómetros de distancia de la cabecera del municipio de Champotón.

Y es que las broncas derivan por causa de la delincuencia exponencial que les ha afectado los 3 últimos años a la fecha.

De acuerdo con los champotoneros, los malandros son los mismos chavos del pueblo, quienes se han organizado en banditas para transar a niños, adultos mayores y empleados, siendo los mototortilleros las principales víctimas.

“En las casas entran a robar, si uno se va a una fiesta, cuando regresas te dejaron en la lona. Por ejemplo, nosotros hicimos una fiesta y entraron a robar en casa de mi marido, ya no podemos estar en paz, y donde quiera están asaltando”, explicó una de las habitantes.

Tal ambiente de inseguridad se ha intensificado debido a la falta de vigilancia por parte de los elementos de Seguridad Pública, pues aunque sigue en función la Policía Comunitaria compuesta por hombres y mujeres de la localidad aprehendiendo a los supuestos responsables, al ser puestos a disposición de las autoridades competentes, misteriosamente salen libres, pues la mayoría son menores de edad.

Finalmente, exigieron la intervención de las autoridades.

“Que las autoridades nos volteen a ver, no porque seamos guatemaltecos no nos hagan caso. Cada día estamos peor, y quien sabe a dónde vamos a parar. Todos los mexicanos así se refieren de nosotros: los guatitos, las guatitas. Que nos ayuden a aconsejar a esos jóvenes. Tal vez no a llevarlos a la cárcel sino orientarlos sobre lo que está mal. Tal vez ayuda psicológica porque aquí ni siquiera un psicólogo hay, cuando en otros pueblos lo tienen”, resumieron los habitantes de Kesté.